León XIV se ha inclinado este jueves ante aquellos que cruzan el Atlántico jugándose la vida. En el puerto de Arguineguín, el primer Papa que pisa Canarias se ha encontrado cara a cara con migrantes rescatados del mar y con quienes los socorren y los acogen, en uno de los actos de mayor contenido humano de todo su viaje a España. Tras escuchar a un capitán de Salvamento, a una voluntaria de Cáritas y a una víctima de trata, ha querido devolverles algo que el mar y las mafias intentaron arrebatarles: «No son números ni expedientes», dijo, y resumió la mañana en una frase: «La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera».



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