La Voz de Galicia, Cartas al Director, 11-08-2025. En un pueblo de Murcia se niega un pabellón polideportivo a la comunidad musulmana local para celebrar una fiesta religiosa. La excusa es que no se puede utilizar un espacio público para celebraciones religiosas. En un país donde las calles, el corazón y la esencia del espacio público se llenan de vírgenes y santos en procesión durante días y semanas de verano, la excusa está poco trabajada. Sospecho que no pocos de los musulmanes de Murcia son españoles; hay alrededor de un millón de españoles musulmanes, ¡pero qué más da! La realidad es el racismo en boca de los que piden integración pero quieren su expulsión. Porque ¿de qué hablan cuando hablan de integración? ¿De que abandonen las costumbres y tradiciones de su lugar de origen para adoptar las del lugar donde viven y trabajan? ¿De que los niños nacidos en España renuncien a las tradiciones de sus padres inmigrantes para adoptar las de sus vecinos y compatriotas españoles, hijos y nietos de españoles y por tanto más españoles? Y para aclararnos con eso de las costumbres españolas: ¿es más español el pulpo gallego y rezarle a San Roque en agosto o los dátiles de Ceuta y su celebración del ramadán? Integrar no es renunciar, es aceptarse mutuamente, es poder celebrar las tradiciones que honran y recuerdan la memoria de tus padres y tus lugares de origen. Con tu familia y tus nuevos vecinos. Es respeto mutuo. No hay otro camino. Francisco Rivadulla. Teo.



Suscríbase a nuestro boletín para recibir en su correo electrónico las novedades de la web