
Vida Nueva, 06-05-2022. “Fue el 24 de febrero -hace ya más de dos meses- cuando nuestra vida se arruinó… Nos despertamos con los bombardeos de varias ciudades, parecía una pesadilla, pero era realidad. No sabíamos qué hacer, a dónde ir”. De esta manera relata Irene Dryhush, responsable de voluntariado de Cáritas en la ciudad ucraniana de Ternopil, a 500 kilómetros de la frontera con Polonia.
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