Albergues, beneficencia... así se trabaja en la piel de un temporero
7 de septiembre de 2016

El Mundo, 06-09-2016. Los más veteranos tienen las manos ásperas. Rozar sus dedos es como acariciar una lima de uñas. La vida bajo el sol hincando rodilla en tierra también les ha castigado sus rostros. Y, a unos pocos, el hachís, oscurecido sus dientes. Son piratas metafóricos, de corazón y, muchas veces, de contrato. Navegan entre los arbustos en búsqueda del oro verde, rojo, negro... Son temporeros que recorren miles de kilómetros para recoger el fruto maduro que les dé trabajo. Buscan empleo por las faenas de recolección agrícola por todo el país. Empiezan a principios de año con las fresas de Huelva y terminan en navidades con las aceitunas extremeñas. Estos días toca la pera y la siempre mediática vendimia. Nos quedamos con lo primero y con la habitual magullada situación laboral y social de los miles de temporeros que trabajan en España. Desde la crisis hay más españoles, pero los inmigrantes, sobre todo marroquíes (2.000 contratados), ganan por mayoría. Los nuestros prefieren irse a vendimiar a Francia (15.000 este año, un 10% son universitarios). Los que ya llevan muchos años acatan el término de su oficio como forma de vida. Ya sea por una necesidad puntual o porque siempre han sido temporeros. Noticia completa

Funcionando con SPIP | Diseño y desarrollo URCM